100% adaptados a la vida Newyorkina

STEVENS INSTITUTE

Semana de intenso trabajo en las instalaciones del “USTA Billie Jean King National Tennis Center”, marcada sobre todo por los resultados de los partidos de nuestras tenistas. Tanto Paula como Blanca han ganado a sus rivales con resultados contundentes demostrando un gran nivel.

En los entrenamientos de esta semana, se ha combinado mucho el trabajo de preparación física, tan importante para este deporte, con partidos. En estos partidos, a partir de las observaciones de los compañeros, tus sensaciones en el juego y las correcciones del entrenador, es más fácil saber dónde se puede mejorar i cuales son los puntos fuertes de cada uno y así poder mejorar.

Por la tarde al llegar a los apartamentos, el cansancio ha hecho acto de presencia como es normal. Aun así, hemos salido a pasear a veces por Jersey City otros días al lado del río Hudson, unos días con sol, otros días con lluvia pero siempre con la finalidad de pasar un rato agradable i poder relajarnos.

Después de esta semana de trabajo, el sábado fue un día especial.
Por la mañana, fuimos a los grandes almacenes de “Jersey Garde” situados cerca de la Ciudad de Newark, un lugar lleno de “Outlets”. Fueron 6 horas de ir arriba y abajo, mirando, probando, preguntando, comentando, decidiendo… Lo que nos llamó la atención es sobre todo una tienda de ropa, que tenía ropa de todo tipo y que como atractivo para la gente i para fomentar el buen ambiente tenían un DJ propio dentro de la tienda para que la compra de los clientes fuera más amena.
La vuelta para Jersey City fue sumamente entretenida. De Jersey Garden hasta Newark fuimos en Taxi desde donde pudimos ver los aviones del aeropuerto de Newark desde cerca y el Prudencial Center, pabellón donde juegan las NY Liberty.

Seguidamente, cogimos el PATH, donde encontramos 4 señoras que se reían a carcajadas y a unos decibelios que seguramente sobrepasaban el límite permitido pero que nos hicieron reír a todos.
Este gran día no podía acabar aquí. Habían más sorpresas, nos duchamos i dimos el salto a la gran manzana, Manhattan. Una vez allí fuimos a cenar a Carmines, un restaurante italiano situado en Times Square, un restaurante donde cada plato es de tamaño familiar i que se debe compartir. De hecho, una vez en la mesa, la camarera te explica que el nivel de comida es abundante i es mejor coger uno o dos platos para compartir entre los comensales. Fue una cena agradable i divertida.

Una vez acabamos la cena, faltaba una última sorpresa. Fuimos al Hotel Mariod y subimos 45 pisos en 10 segundos, hasta el 48. Era un lounge con vistas a todo Manhattan, llamado The view (La vista), el nombre le va como anillo al dedo. Las mesas están situadas en una plataforma que va girando y así puedes disfrutar de tu refresco con unes vistas espectaculares y que van cambiando cada momento.

Fue un día espectacular!!!

Lluís Palet