¡Adiós, California!
Todo lo bueno se acaba, y nuestro viaje no iba a ser una excepción. Ya en casa, y después de un par de días de jet lag y de readaptación vuelvo a la carga para contar nuestra última semana en California, ya que los últimos días fueron tan intensos que apenas nos dejaron tiempo para asomarnos al ciberespacio.
Más que explicar con detalle lo que hicimos, prefiero que las fotos hablen por sí mismas, pero sí que me gustaría destacar los dos días más emocionantes de la semana: la visita a Universal Studios y la fiesta de despedida. El parque de Universal Studios es, más que un parque de atracciones, un parque de espectáculos, donde los magos del cine nos cuentan los entresijos de la industria y nos hacen disfrutar con su despliegue tecnológico y de efectos especiales. Sin duda, una de las excursiones más interesantes del viaje.
El día de la fiesta de despedida fue un día muy especial. Nos pasamos desde las 9 de la mañana hasta las 4 de la tarde preparando la fiesta, que se celebró a las 6 y media y fue todo un éxito. Los chicos se implicaron a fondo en su preparación y montaron un “talent show” en el que hicieron gala de todas sus habilidades y acercaron la cultura catalana y española a sus anfitriones americanos. Clara Garrallà y Miquel fueron los encargados de presentar el espectáculo, en el que Raquel nos demostró su gran talento para el pian; Manel nos cantó una de sus canciones rap; Dani, Nil, Constança, David, Marta, Guillem e Isa nos representaron la leyenda de Sant Jordi; Ari nos mostró algunas de sus fotos artísticas; Anna Gibernau pasó unas diapositivas con las fotos más representativas del viaje, y todos, incluyendo, la que escribe, cantamos la canción L’Empordà con Nil y Miquel a la guitarra.
Por último, Sandra y Clara Lluch entregaron las bandas con los premios Miss y Mister X. El repertorio era de lo más variadito: Miss Talkative, Mister Funny, Miss Shopping, Mister Happy… Todos tuvieron su merecido (o no tanto) premio.
Por otro lado, “las Annas” contribuyeron a la fiesta con su espectacular tortilla de patatas, Alba hizo pan con tomate y yo misma preparé un gazpacho como buenamente pude, ¡ya que era la primera vez que lo hacía! (y es que, teniendo gazpacho Alvalle, ¿para qué se va a molestar una en hacerlo, no?).
Fue una manera muy bonita de agradecer a nuestras familias de acogida su amabilidad y dedicación durante el mes que hemos estado con ellos, por abrirnos sus casas y sus corazones. No olvidemos que es un programa voluntario y que las familias no reciben nada a cambio más que la enriquecedora experiencia de compartir unas semanas de sus vidas con un joven extranjero con costumbres, hábitos, lenguas, comidas, formas de vestir, etc. diferentes.
En resumen, el programa ha sido GENIAL. A excepción de los problemas que tuvimos al principio con las familias, en general el viaje ha ido como la seda, y en gran medida se debe a la gente que ha participado en ella, empezando por nuestros chicos. Me siento muy afortunada de haber sido la monitora de un grupo de chavales tan sanotes, generosos, flexibles, espontáneos, simpáticos y cariñosos. Chicos, gracias por haberme hecho tan fácil mi trabajo. Con vosotros iría al fin del mundo
. ¡Os echaré de menos!
California rocks!!!!!!










































